Durante años, creímos que trabajar era hacer cosas.
Escribir, diseñar, ejecutar, pulir.
Pero quizá el trabajo del futuro no se parezca en nada a eso.
La inteligencia artificial está cambiando nuestra relación con el “hacer”.
Ya no se trata de ejecutar, sino de imaginar, dirigir, orquestar.
La ejecución no desaparece, pero se transforma: se convierte en el acto final de un proceso que comienza con visión, intención y claridad.
Y todo empezó con el código
El cambio comenzó de forma sutil, cuando aparecieron herramientas como Bolt o Lovable: plataformas que te permiten crear software sin saber programar.
En enero de 2023, Andrej Karpathy, cofundador de OpenAI, escribía:
“Hoy, el lenguaje de programación más potente es el inglés.”
Así nació una nueva forma de pensar: el vibe coding.
Describes la app que imaginas. Explicas lo que debería hacer. Y la IA se encarga del código, la lógica y la estructura.
Tienes una idea, montas un prototipo en minutos, lo pruebas, lo afinas, lo lanzas.
El vibe coding ya está transformando startups, productos y profesiones.
Hoy, lanzar un nuevo producto, o incluso una empresa entera, puede llevar días.
Durante años, los desarrolladores fueron el perfil más demandado.
¿Seguirá siendo así?
Vibe Everything
Lo que empezó con el código, ahora se está extendiendo a todo: diseño, marketing, escritura y mucho más.
Una nueva forma de trabajar está emergiendo.
Menos ejecución manual. Más dirección con impacto.
Así se ve el futuro.
Vibe Design
Tal como lo escribió Jakob Nielsen: cuando cualquiera puede diseñar una interfaz, lo único que importa es cómo te hace sentir.
Eso es el vibe design: no se trata de píxeles, sino de experiencia.
Dices: “Quiero que se sienta más humano. Más cálido. Más directo.”
Y la IA convierte esa intención en colores, tipografías, layouts y microanimaciones.
Los diseñadores ya no se encierran en herramientas estáticas.
Ahora pueden prototipar experiencias reales en horas, testear en tiempo real y evolucionar sin fricción.
El diseño se vuelve fluido, adaptable, vivo.
Y no, esto no es automatización. Es liberación.
Del código, de los cuellos de botella técnicos, de los límites de rol.
El vibe design te devuelve lo más valioso: el poder de emocionar.
Vibe Marketing
Greg Isenberg lo dijo hace unos días: el futuro del marketing ya está aquí.
Un solo profesional, con un buen stack de IA, puede hacer en 48 horas lo que antes requería una agencia entera y semanas de trabajo.
Creatividades personalizadas en tiempo real, campañas automatizadas, test A/B múltiples, análisis de datos, ajustes instantáneos. Todo, sin escribir una línea de código.
La velocidad se dispara. Los costes caen. Las barreras se derrumban.
Hoy ya existen agentes de IA capaces de gestionar funnels, personalizar copys, analizar competidores, automatizar CRM y optimizar campañas sin intervención humana.
En este escenario, las agencias generalistas perderán terreno frente a micro-equipos con herramientas específicas. Aparecerán miles de herramientas verticales diseñadas para una sola cosa —y la harán mejor que nadie. Los marketers se convertirán en arquitectos de sistemas, no en simples ejecutores.
Y lo que importará, de nuevo, será la estrategia, la creatividad y la capacidad de hacer buenas preguntas.
Vibe Writing
Lo hablamos con Paolo en el primer After Work Live: la escritura también se está volviendo vibe.
No se trata solo de usar IA para escribir, sino de entrenarla para que hable con tu voz. Tu tono. Tu mirada. Tu experiencia.
Es saber convertir tu estilo y perspectiva en prompts que hagan que la máquina trabaje por ti, pero sin que pierdas el control.
Porque el valor de escribir ya no está en el cómo. Está en el por qué.
No en la forma, sino en el fondo. No en la ejecución, sino en la intención.
Y sí, habrá textos que seguirás escribiendo tú. Los más importantes.
Pero para el resto, solo necesitas marcar el rumbo… y dejar que la IA te siga el ritmo.
No cambies de trabajo. Cambia tu manera de trabajar.
Este cambio, como es lógico, genera miedo. Los programadores dicen: el vibe coding tiene bugs. Los diseñadores defienden su autoría. Y los copywriters juran que aún son mejores que cualquier IA.
Puede que tengan razón… por ahora.
Pero sabemos cómo funciona esto: los límites técnicos de la IA se están desvaneciendo día a día.
Y lo que estamos viendo forma parte de un patrón más grande. Lo llamó Kevin Kelly: el ciclo de sustitución tecnológica.
“Un robot no puede hacer mi trabajo.”
“Bueno, algunas cosas sí, pero no todo.”
“Aún necesita que yo lo entrene.”
“Vale, hace mi antiguo trabajo. Total, tampoco era un trabajo digno de un humano.”
“Ahora que lo aburrido lo hace la máquina, mi nuevo rol es mucho más interesante… y mejor pagado.”
Ese quinto paso es el umbral del vibe working.
Una nueva forma de crear, decidir, comunicar y producir: con IA, pero sin perder el timón.
Empiezas con una idea, un reto, una necesidad.
Usas la IA para acelerar.
Pero tú sigues al mando.
Visto así, el vibe working no es una moda.
Es un punto de no retorno.
Quien aprenda a trabajar así, se pondrá por delante.
Quien no… quedará atrás.
En la práctica: las nuevas reglas del trabajo
Para ti
El vibe working no exige que sepas hacerlo todo.
Solo exige que sepas lo que realmente quieres.
Te pide claridad, velocidad, visión. Capacidad para comunicar una intención, y validar el resultado.
Entrénate para definir, no solo para ejecutar.
Haz de la IA tu aliada, no tu amenaza.
Mejora tu habilidad de dar buenos prompts.
Y sobre todo: construye una identidad profesional sólida. Un estilo reconocible. Una forma propia de resolver problemas.
Dedica tu tiempo a lo que solo tú puedes hacer.
Y deja que la máquina se encargue del resto.
Para tu organización
Necesitas talento que domine el vibe working. Y lo necesitas ya.
Pero cuanto más grande, centralizada y burocrática sea tu empresa, más difícil será hacer sitio a esta transformación.
Empieza por lo pequeño. Dale a tus equipos autonomía y buenas herramientas.
Lanza retos internos para detectar quién ya trabaja así —y deja que lideren el cambio.
Busca freelancers y perfiles nativos de IA. Ya están en la frontera. Y quieren compartir lo que saben.
Antes eran los raros. Hoy son el modelo a seguir.
Tu trabajo: traerlos del margen al centro. Y rediseñar tu empresa antes de que otro lo haga por ti.



